miércoles, 30 de marzo de 2016

No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas

¡Hola querid@s lector@s!

Hoy voy a hablaros del último libro que me he leido: "No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas", de Laura Norton. 

Hacía muchísimo tiempo que no me enganchaba a un libro como para leermelo en 3 días, pero sólo con ver el título sabia que al menos me iba a gustar. Acerca de la autora no sabemos mucho ya que se trata de un pseudónimo, aunque sí le han hecho un par de entrevistas en algunos blogs. A parte de "No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas" tiene otra novela que se titula "Gente que viene y bah" (que leere en cuanto me haga con ella).

"No kulpes al karma de lo que te pasa por gilipollas" es una novela del género, en auge, chick lit, donde las damiselas en apuros son sustituidas por mujeres independientes que intentan compaginar su vida personal, con la laboral y además buscando el amor, pero no el de un príncipe azul. Se podría decir que la literatura romántica está dando un giro y adaptándose a nuestra época. Por esta razón, no podría faltar ese toque de humor en las historias.

Personalmente, estos no son los tipos de libros que acostumbro a leer, pero en cuanto leí el título por mi mente pasaron infinitas escenas de mi vida en las que todo me salía mal y yo culpaba a los males de ojo que siempre me echan las gitanas en Granada por no comprarles romero, pero ¿y si en realidad lo que soy es gilipollas? Sin pensarlo dos veces, tenía que descubrirlo.

La novela trata sobre la vida de Sara. La historia comienza cuando es una adolescente y luego da un salto a la Sara adulta, con 30 años, sus estudios, su novio y preparando unas oposiciones. Pero de pronto, su vida da un giro y Sara decide hacerse plumista. Como es de esperar, la noticia no es bien recibida por sus padres, ¿qué padres querrían que su hija mantenida de 30 años abandone unas oposiciones para hacerse plumista? Y a partir de aquí comienzan a ocurrirle cosas de lo más inusuales pero divertidísimas, la historia te atrapa por completo y no puedes parar de leer. 

Como no quiero Spoilearos os voy a hablar un poco de los personajes que más me han gustado:

Sara: la protagonista me ha recordado mucho a mi misma y a lo tonta que soy a veces, sobre todo cuando no me decido a tomar una decisión por el miedo a lo que pueda pasar. Aunque si es cierto que a veces me entraban ganas de estar con ella y meterle una colleja para que espabilara, porque estaba claro lo que pasaba y la chica parecía que no lo quería ver. En algunos momentos me ha dado pena, porque me quejo yo de mi vida, pero es que a esta chica le pasa de todo a la vez.

Lu: es la hermana pequeña de Sara. Tiene 20 años y es modelo, egocéntrica, alocada, caprichosa... bueno podéis imaginar que resulta como un grano en el culo. Pero es que esa era yo con 15 años, sin ser modelo claro. Me he reído mucho con este personaje y me ha traído muchos recuerdos de mi adolescencia, aunque también me ha hecho reflexionar sobre lo capulla que era.

Eric: es un noruego, amigo del novio de Sara. Es un personaje secundario pero con el que más me he reído con sus cosas de guiri y las anécdotas que tiene por la diferencia cultural y los líos con el idioma.

Para aquellos que no leáis de manera habitual, recomiendo esta novela 100% ya que es muy sencilla de leer y muy entretenida. Para los deboradores de libros, éste puede ser uno más para vuestra lista. Y sin más dilación, aquí os dejo un par de frases de la novela que me han gustado:

"Es terrible que nos tenga que pasar algo de vida o muerte para darnos cuenta de que cada día es un regalo, y que tal vez mañana ya no estemos aquí, y que por eso mismo tenemos que intentar vivir de manera intensa"

"Porque eso es el amor, ¿no? Ser capaz de abandonarlo todo, aunque sea la peor idea, aunque sea un disparate, solo porque no puedes soportar la idea de perderlo". 

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jueves, 17 de marzo de 2016

La cruel realidad

¡Hola querid@s lector@s!

Soy consciente del abandono de los últimos días de mi blog, pero voy a dar una explicación convincente y por eso hoy voy a escribir sobre la cruel realidad.

Cuando estaba en el colegio, siempre veía a las chicas mayores y quería ser como ellas. Yo quería ir al instituto, ponerme ropa chula, ir a la moda, maquillarme, poder salir con mis amigas hasta más tarde... En definitiva, quería ser más mayor.

Pero cuando llegas al instituto y ya empiezas a salir de fiesta y a poder hacer todas esas cosas con las que soñabas, descubres que hay más deberes y mucho más que estudiar. A todo esto le añades las continuas peleas y negociaciones con tus padres sobre la hora de llegada a casa, la cual nunca te parecía justa. Y no sólo tenías tus obligaciones educativas, ahora ya habías crecido y estabas capacitada para ayudar en las tareas domésticas. Así que tu mente solo imaginaba el momento de irte de casa, cuando fueras a estudiar a la universidad, ¡eso sí que iba a ser vida! Todo el día de fiesta, en la cafetería jugando al mus, conociendo gente nueva, ¡con los deseados 18 ibas a comerte el mundo! Cada fin de semana en una ciudad distinta, viajando, disfrutando, siendo libre.

Lamentablemente, cuando llegabas a la universidad y bajabas de las nubes, te estrellabas a lo grande. Alguna cerveza en la cafetería, algún juernes de borrachera... Pero eso no compensaba la montaña de apuntes y trabajos que se iban acumulando encima de tu mesa. Y si no eras de los que tenías la suerte de vivir en una residencia, tenías que limpiar, cocinar, lavarte la ropa, planchar, y todas esas cosas que sólo habías hecho de vez en cuando. También tenías la opción de vivir entre mierda y morir de hambre, o quitarte la parte de cocinar si tenias familiares majos que te dieran tuppers. Además, si eras un desafortunado, quizá también tuvieras que trabajar para poder pagarte los estudios, aunque a esas cosas no sé si se les puede llamar trabajo, trabajo basura o esclavitud. ¿A alguien le queda tiempo y fuerzas para tener vida social? Pero tú intentas ser optimista y piensas, todo esfuerzo será recompensado, cuando tenga mi título universitario encontraré un trabajo, me independizaré y por fin podré hacer lo que yo quiera.

Cuando terminas los estudios, no sabes ni por dónde empezar a buscar. Y poco a poco vas siendo consciente de la cruel realidad. No te vas a independizar, no vas a hacer lo que tu quieras y muy afortunado serias de encontrar un trabajo de lo que has estudiado nada más empezar la carrera, porque en los trabajos no solo te piden que seas joven y con estudios, además debes tener experiencia, y por supuesto las prácticas no cuentan. Así que es muy probable que vuelvas con el rabo entre las piernas a casa de tus padres y tengas que seguir trabajando de cosas que no te gustan, y no en un trabajo, sino en todos los posibles para ahorrar y una vez al mes poder salir a tomar algo con tus colegas. Por lo que ni independencia, ni tiempo libre, ni felicidad, ni nada de nada.

Y esa es la razón por la que no he podido escribir antes, porque estoy en una época de ser un muerto viviente. ¿Pero sabéis que os digo? La vida siempre nos va a parecer una mierda. Las morenas quieren ser rubias, las rubias quieren ser morenas. Los que tienen el pelo liso lo quieren rizado y los que lo tienen rizado lo quieren liso. Nada es perfecto y siempre vamos a tener mil cosas por las que quejarnos, que envidiar y que desear. No vivais con la idea de que el futuro será mejor, porque puede que no lo sea. Así que disfrutemos de las cosas buenas que tenemos y dejemos de ser unos amargaos. Quizá si en el mundo hubiera más gente sonriendo poco a poco tod@s seríamos más felices.

¡CARPE DIEM! ¡Y si tengo un rato libre, pues me escribo un post! Y luego me tomaré un café a vuestra salud je je :)

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