jueves, 7 de abril de 2016

¿Tienes motivos para sentirte afortunad@?

¡Hola queridos lector@s!

Hoy se me ha roto el calentador y me he tenido que duchar con agua congelada. Esto me ha hecho pensar en algo en lo que normalmente reflexiono sobre ello, pero hoy lo voy a compartir con vosotr@s.

Es curioso como estamos acostumbrados a la buena vida. El simple hecho de no tener agua caliente durante unas horas trastoca por completo nuestras costumbres. ¿Quién no se ha desesperado alguna vez cuando nos cortan el agua durante unas horas porque hay obras, o cuando hay una tormenta y se nos va la luz durante media hora? Cuando ocurren este tipo de cosas entramos en un círculo de ansiedad, aburrimiento y nerviosismo porque no sabemos qué hacer sin electricidad. Podríamos encender un par de velas y jugar a juegos de mesa con la familia, leer un libro o simplemente charlar con los nuestros sobre qué tal ha ido el día. No, a nadie se le ocurre hacer este tipo de cosas. Nos ponemos histéricos, dando vueltas por la casa enfadados y deseando que vuelva la luz como locos.

Ahora pensemos en aquellas personas que viven en guerra rodeados de cadáveres y muertos de miedo. Aquellas personas que su casa ha quedado destruida, que a lo mejor ya no le queda familia y en cualquier momento pueden ser los siguientes. Que los pocos recursos que tienen son donaciones de alguna ONG y, obviamente, no tienen para todos.

Pero no es necesario estar en guerra para vivir en la miseria. También hay países muy pobres en los que niños tienen que recorrer kilómetros para conseguir agua (que más que agua es barro) o para ir a la escuela (si tienen la suerte de que haya alguna más o menos cercana). Y más que vivir, al igual que las personas en países en guerra, sobreviven.

Pero esto siempre lo vemos como algo muy lejano, como algo que sólo ocurre en los países del mal llamado "tercer mundo" y que a nosotros no nos puede pasar algo así. Pues nos habíamos equivocado, porque en España también hay personas que sobreviven. ¿Cómo os sentiríais si todos los miembros de vuestra familia estuvieran en paro y tuvieraís una ayuda de 300€ al mes para pagar casa, luz, agua, impuestos y además comer? ¿Y si en vez de una hora sin luz, os hubieran cortado el suministro porque no tenéis para pagar las facturas? Pero no sólo la luz, sino que tampoco tendríais calefacción en invierno ni agua caliente. ¿Y con la luz cortada cómo vas a cocinar? Eso sólo es el principio, pero después llega el deshaucio por el cual no sólo te quedas sin un techo bajo el que vivir, sino que se te queda una deuda de por vida y en cuanto alguién por fin consigue un trabajo, inmediatamente el banco le quita todo el dinero para saldar esa deuda que tienen pendiente. También hay familias que consiguen mantener una vivienda, pero en ella viven padres, hijos y abuelos en 60 metros cuadrados. 

Son muchas las personas que no son conscientes de esta problemática en España, porque vemos que la gente sigue comprando, llendo a los bares, saliendo a cenar o de vacaciones. Vemos el movimiento en las calles y este tipo de cosas sólo las vemos en las noticias y realmente no pensamos que nos pueda pasar a nosotros, pero nadie está libre de caer en la pobreza. Y yo quejándome de que hoy no tenía agua caliente, imaginar que no tuviera agua caliente ningún día y tuviese que ir a comer en algún comedor social. 

No seré rica, pero me siento afortunada de tener un plato caliente para comer cada día. ¿Y vosotr@s, creéis que tenéis motivos para sentiros afortunad@s?

















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