martes, 23 de febrero de 2016

La comunicación en la Prehistoria

¡Hola lector@s!
Espero que no os hayan molestado demasiado los lapas de discoteca este fin de semana y lo hayáis pasado bien. 

Este nuevo post tiene dos finalidades. Para l@s lector@s más mayores, estoy segura que os traerá bonitos recuerdos. Para l@s más jóvenes, vais a poder ver cómo ha evolucionado la tecnología en apenas 15 años.

Ahora si no tienes móvil seguramente seas un marginado social, o una persona muy rara. Pero no puede ser un móvil cualquiera, tiene que ser lo último del mercado. Cada año móvil nuevo, no vaya a ser que no estés a la moda. Un teléfono ya no sirve para llamar, ahora es teléfono, ordenador, correo electrónico, cámara de fotos, cámara de vídeo, e-book... todo lo que necesitas está en tu smartphone. Y por supuesto con 8 años los niños y niñas ya están pidiendo a los Reyes Magos el suyo. Os pondré una foto de mi primer móvil y del actual.


Sí, todavía tengo mi primer teléfono. Y sí, funciona. ¿Por qué? A diferencia de los smartphones que se rompen hasta con un soplido, los móviles de hace 15 años podían servir como arma. Si le tirabas tu móvil a alguien a la cabeza le podías matar, pero el móvil no tendría ni un rasguño. 
La batería te podía durar una semana, pues la única utilidad de diversión que tenía era algún que otro juego cutre en blanco y negro (el más famoso era el Snake). 
Las tarifas deseadas por los adolescentes eran la de los sms gratis para poder hablar con nuestros amigos. Sí, no teníamos Whatsapp y podíamos vivir sin él. Y sí, el icono de tu smartphone donde pone mensajes se puede usar. También nos dábamos toques. Un toque es cuando llamas a alguien y nada más escuchar el primer tono cuelgas. Amábamos los toques, sobre todo si era del chico o de la chica que te gustaba, era como el Whatsapp de buenas noches. Como es lógico, que inventaran móviles con cámara y bluetooth para los adolescentes de mi época fue como cuando se descubrió el fuego en la edad de piedra. 

En el instituto la forma de comunicación era mediante notitas (con los compañeros de clase) o con cartas con tus amigos de fuera, que se las entregabas en el cambio de asignatura, te contestaban en esa hora y así sucesivamente. Las notas y las cartas eran mucho más personales. Cada persona la doblada de manera diferente, la escribías con tu puño y letra, con tus dibujos propios, tus colorines... Cuando tenía cartas sin firmar sabía de quién era por cómo era la carta o notita en cuestión. Además empleabas mucho más tiempo en hacerlas por lo que, si la clase no te interesaba, estabas en tu mundo más tiempo. Aunque para ser sincera, a veces agobiaba un poco cuando de repente tenías 10 cartas a las que contestar.


Y por último, hablaré de los ordenadores. Lo he dejado para el final porque es mi parte favorita. Tengo muchísimos buenos recuerdos y he pasado muchas tardes con mi ordenador de sobremesa y su Windows 98. 
Tuve mi primer ordenador con unos 10 años y me gustaba entrar en el chat de las tres mellizas. Te registrabas con un nick y hablabas con niños de toda España, que normalmente solían ser los mismos. Hice algunas amistades allí que con el tiempo se perdieron. Luego con la edad del pavo un entretenimiento que teníamos era quedar con alguna amiga, entrar en el chat de Terra y tomar el pelo a la gente (creo que no es necesario explicar cómo).

Pero la "red social" por excelencia de entonces era el Messenger. 


Al igual que ahora, querías tener el mayor número de contactos posibles. Podías ponerte un nick y un subnick. Luego sacaron una versión llamada Messenger Plus con la que te podías poner el nombre a color, sincronizar la música que estabas escuchando para que lo vieran tus amigos, mandar audios (en los cuales te podías encontrar cosas muy raras y echarte unas risas, como por ejemplo esta: Me pica el mejillón) Pero lo que más me gustaba de la actualización de Messenger era que podías mandar zumbidos infinitos. Los zumbidos eran una vibración que le podías mandar a la persona con la que estabas chateando para que te hiciera caso, porque cuando mandabas un zumbido automáticamente se abría en pantalla esa conversación. Pero con Messenger Plus y sus zumbidos infinitos, su utilidad pasó a ser la de dar por culo... Además si tu ordenador no era muy bueno se te quedaba bloqueado. Aquí os dejo el link de otro vídeo de los zumbidos: Zumbidos infinitos

Después inventaron el Tuenti, se puso de moda entre los adolescentes y así surgió la forma de utilizar las Redes Sociales que conocemos actualmente. Y cerraron Messenger. Y todo el mundo se volvió loco y no podemos vivir sin Internet. Fin.

Espero que os haya gustado y seguro que much@s de vosotros habéis recordado cómo pasabais vuestro tiempo libre estos años atrás. Me habré olvidado de muchas cosas, así que os invito a  que dejéis un comentario con vuestras experiencias de juventud y la comunicación.

¡Un abrazo, y hasta la próxima!

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2 comentarios:

  1. los comics pornoo¡ jajjajajajajajajajaj

    y con esto dejo de saturarte el blog jajajaja

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    1. En la foto aparece una de tus creaciones, pero no lo he nombrado porque no me atrevo a decir que sea algo más o menos general... Creo que nosotras estabamos demasiado trastornadas :)

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